miércoles, 6 de julio de 2011

Jazz en la playa de Cullera

Hace unas semanas pasé hicimos una escapada a Valencia, aprovechando una oferta que teníamos para visitar Bioparc. Pasamos tres (casi cuatro) dias muy buenos, con buen tiempo y disfrutando de casi todo lo que se pudo (menos paella, me traigo esa espinita para obligarme a volver algun dia).

Podría hablar  (y tal vez algun dia lo haga) de la visita al Oceanográfic:




o de la ciudad de las artes y las ciencias (incluyendo la explosión controlada de un globo de hidrógeno, creo que no volveré a fiarme del elemento mas básico):



o de la visita a Bioparc



Pero probablemente lo que nunca olvide de esos dias es lo que no estaba previsto.

Despues de una de las mañanas de visitas, agotadoras sobre todo para los enanos, decidimos ir a playa. Y como el dia anterior habiamos estado en la Malvarrosa y preguntando por ahí nos habian recomendado la playa de Cullera, para alla que nos fuimos. Esperaba una zona mucho mas urbanizada (no es que lo esté poco, pero no es desde luego Benidorm). Tras dar unas cuantas vueltas por el pueblo sin encontrar aparcamiento finalmente dejamos el coche en una zona de apartamentos al sur del pueblo. Y puesto que no conocíamos nada del lugar, nos fuimos hacia la playa por el punto mas cercano.

Quiso la (tercera) casualidad que justo por el sitio por donde estábamos entrando había una especie de chiringito en la arena, parecido a muchos otros pero con un enorme Buda presidiendo. Y de hecho el lugar se llamaba Buddha.

Según nos íbamos acercando empecé a darme cuenta de que había algo mas. Desde la parte trasera empecé a divisar la inconfundible silueta de un contrabajo. Luego una bateria. Al pasar a la altura de la construcción vi que unos cuantos músicos estaban tomando posiciones. Y de repente, empezó la música. Dos Saxos, dos guitarras, trompeta, teclados, contrabajo y bateria. Sinceramente, no sabia si estaba soñando con la forma en que sonaba la banda a las 6 de la tarde.









Aparentemente la base de la banda la formaban el guitarrista y saxo de la foto de arriba, aunque ni siquiera ellos tocaron todas las canciones. Parecían mas bien un gran grupo de músicos tocando para divertirse. Uno de ellos hacia un solo y se bajaba del escenario para escuchar a sus compañeros. O se iba a tomar un mojito. O debajan a la base rítmica sola durante unos minutos improvisando mientras el resto charlaban.

Tambien habia dos chicas que subieron un par de veces a cantar -y muy bien- samba y bossa-nova (reconocí desafinado, de Antonio Carlos Jobim y otra, probablemente de Stan Getz que no he conseguido encontrar en mis discos)





Estuvieron tocando durante casi tres horas, en las que estuvieron tocando desde temas clásicos de todo tipo, improvisando temas (se les veía ponerse de acuerdo: 4 compases en tal tono, pasamos a 8 compases en otro, luego 4 en este otro y volvemos al principio) y bromeando con los que estábamos por alli.




Aunque como decía al principio, la banda en conjunto sonaba muy bien, si alguien me llamó especialmente la atencion fué el trompeta. No era la típica trompeta estridente , tenia un toque de suavidad muy al estilo Chet Baker que me encandiló desde la primera nota.




Improvisación sobre el tema Caravan


No me cabe duda de que la mayoria de los músicos que estuvieron tocando eran profesionales o semi-profesionales, asi que si por una de esas casualidades algun lector de esta entrada reconoce a alguno de ellos (y en especial, al trompeta) le quedaria muy agradecido si dejara un comentario explicando lo que sepa.



Resulta curioso como suceden realmente las cosas. Te pasas semanas planificando un viaje, cosas que hacer en una ciudad tan grande y con tantas cosas que ver como Valencia. Buscando por internet, calculando horarios, preguntando a conocidos. Y al final, en un tiempo muerto, por una serie de casualidades te encuentras con algo asi.